Los logros de la Conferencia de las Partes COP13 en Cancún

La Fundación Desarrollo Humano Sustentable no se hace responsable por las opiniones plasmadas en este texto, el cual no necesariamente refleja la visión de la FDHS.
Pedro Joaquín  Gutiérrez-Yurrita ,María Guadalupe Peláez Gálvez Centro de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo, Instituto Politécnico Nacional.
Cancún fue la sede de la 13 Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica del 29 de noviembre al 17 de diciembre de 2016. Nos congregamos más de 10,000 personas: stakeholders; académicos expertos en conservación biológica, economía y sociología; delegados nacionales y ONG. El objetivo central fue agrupar, en un único Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020, los cinco objetivos estratégicos que se desprenden de las 20 Metas de Aichi [1]. El propósito de estas metas, suscritas en el Protocolo de Nagoya [2] y que deben ser cumplidas hacia 2020, es proteger la diversidad biológica y así asegurar que los ecosistemas sigan suministrando servicios esenciales para la humanidad.
Las 196 Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica se comprometieron nuevamente, al firmar la Declaración de Cancún, a desarrollar marcos institucionales y legislativos que incorporen el respeto a la naturaleza y a los derechos humanos en los temas económico, social y cultural. En seguimiento a lo acordado durante la Conferencia de Rio+20, hay un compromiso para crear nuevas instituciones que promuevan la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos biológicos, especialmente a nivel genético, para alcanzar el desarrollo duradero fomentando la economía verde. Las instituciones creadas apoyarán a los legisladores con información actualizada sobre la vulnerabilidad y capacidad de adaptación del patrimonio natural del país, con el fin de mejorar la legislación ambiental.
Para lograr lo anterior, se deberá incrementar el presupuesto destinado a la investigación. Sólo así será posible diseñar marcos legislativos que –más que simples estímulos al desarrollo socioeconómico con impactos limitados– sean el motor de cambio de actitudes tanto del sector productivo como del de servicios en aras de una producción más limpia, con análisis de ciclo de vida y un consumo más responsable.
Otro punto fundamental de las discusiones durante la COP13 tiene que ver con la asignación de valor económico al capital natural. En la economía tradicional, hay valores de uso, de consumo y de legado -entre otros- para los recursos naturales. Sin embargo, no se ha podido llegar a un método consensuado por el cual ese valor sea cuantificable en términos monetarios. Este punto es crucial para el futuro de las reuniones ambientales desarrolladas por Naciones Unidas: vincula directamente a la diversidad biológica con la economía –los sectores productivos y los mercados de valores-, así como con la sociedad y, de forma indirecta, con el quehacer legislativo.
Reconocer el valor monetario de la diversidad biológica es reconocer las diferentes escalas en las cuales se desarrolla: genes, poblaciones, ecosistemas, por ejemplo. Asimismo, puede facilitar la asignación de recursos concretos para que las comunidades locales se vean favorecidas con el uso de sus recursos naturales, generando riqueza y elevando su nivel de vida, sin menoscabo de la naturaleza. Es, en suma, una manera de hacer de este mundo, un mundo más equitativo y mejor.
Pedro Joaquín Gutiérrez-Yurrita. Investigador adscrito al Centro de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD) del Instituto Politécnico Nacional. Doctor en Ciencias Biológicas con especialidad en Ecología y candidato a doctor en Derecho con especialidad en Derecho Administrativo rama Ambiental.
María Guadalupe Peláez Gálvez. Investigadora adscrita al Centro de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD) del Instituto Politécnico Nacional. Licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma Metropolitana, maestra en Derecho Ambiental y de la Sostenibilidad y doctoranda por la Universidad de Alicante.
[1] Para consultar las Metas de Aichi, ver el siguiente link: https://www.cbd.int/sp/targets/
[2] El Protocolo de Nagoya sobre el Acceso a los Recursos Genéticos y Participación Justa y Equitativa en los Beneficios que se deriven de su utilización al Convenio sobre la Diversidad Biológica es un acuerdo suplementario a la Convención sobre Diversidad Biológica. Provee un entramado legal que da certidumbre y transparencia a quienes proveen y usan los recursos genéticos. Asimismo, promueve el uso sustentable de los mismos.

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