DE “BASURA A VIVIENDA” Uso de PET en la construcción de viviendas.

Yéssica Vite.

 

En el mundo se venden un millón de botellas de plástico PET (Tereftalato de Polietileno) al minuto. Y es que este material es uno de los reyes (si no el rey) de la fabricación y el envasado. En la actualidad usamos 20 veces más envases de este tipo que hace medio siglo y están presentes en casi cualquier ámbito que imaginemos. Este material es uno de los más utilizados en la fabricación y el envasado de muchos productos, que abarcan desde el menaje del hogar, la industria, la alimentación, la construcción, la automoción, la juguetería, la agricultura y el textil, entre otros usos.

 

Si bien su versatilidad y posibilidades de uso hacen del plástico un material sin el cual es difícil imaginar la vida moderna, también es uno de los productos que más perjudican al medioambiente. Se estima que a nivel mundial se vierten unos ocho millones de toneladas de plástico en mares y océanos anualmente. Esta práctica representa una amenaza al hábitat de infinidad de especies. Estos materiales suelen ser ingeridas por aves marinas, peces y otros animales del océano. De acuerdo con una investigación de la Fundación Ellen MacArthur, “Para 2050, el océano contendrá más plástico en peso que todos los peces y animales del mar”.

 

En nuestro país, el consumo de PET asciende a 722 mil toneladas al año. México es el segundo consumidor de envases de PET para refrescos en el mundo y el primero para recipientes de agua embotellada. Cada mexicano ingiere, en promedio, 163 litros de refresco al año, la mayoría de ellos envasado con PET; como consecuencia, se emplean aproximadamente 450 mil toneladas de este material.

 

Ralis Cumplido refirió que el uso de estos envases para agua embotellada también representa un grtan problema. En 2014, se consumieron 234 litros por persona, lo que generó 21 millones de botellas de PET al día, de las cuales sólo se recicló el 20 por ciento. Así mismo, estimó que la tercera parte de la basura doméstica en México está comùesta por envases de PET. (Se producen aproximadamente nueve mil millones de botellas al año).

 

Para revertir esta tendencia y fomentar el reciclaje, cada vez surgen más proyectos encaminados a evitar que los envases de PET lleguen a la naturaleza de manera descontrolada. Como parte de este proceso, y a raíz de los sismos del 7 y del 19 de septiembre en México, surgió un proyecto que busca aprovechar la “basura” de PET y convertirla en viviendas. Esta iniciativa surgida en Querétaro lleva el nombre de Viviendas Emergentes (VIEM) y se ha planteado como misión ayudar a aquellas personas que perdieron sus hogares, mediante la construcción de viviendas construidas a partir de botellas de PET. Cada habitación de 12 m2 usa alrededor de 2 mil botellas de PET y se construye en una semana con el apoyo de 20 voluntarios. En noviembre pasado fue entregada la primera de estas viviendas a una persona afectada por el sismo del 19s en San Miguel Tecuanipa, Puebla.

 

El empleo de PET en la construcción de vivienda no es una idea nueva, ha sido puesta en práctica en otros países de nuestro continente como Colombia; y ofrece una solución, si bien temporal, al problema de la vivienda popular. Es claro que el PET y el plástico en general representan una de las mayores amenazas para el medio ambiente. Por ello resulta urgente, por una parte, reducir su uso, recurriendo a fuentes alternativas de envasamiento y embalaje como ya se está haciendo en varios países y ciudades del mundo y, por otra, fomentar su reuso y reciclaje para evitar el desemedido impacto que está teniendo ya sobre nuestros ecosistemas, especialmente los marinos.

 

 

 

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