Los retos de la diplomacia climática hacia 2018 y la oportunidad para Canadá

2018 será un año crucial para definir el rumbo que tomará la transición a una economía baja en carbono para fines del siglo. La COP24 de 2018 va a definir gran parte del entramado institucional pactado en el Acuerdo de París: no sólo es la fecha límite para pactar la definición de las reglas concretas, sino que también será el inicio de un proceso para que los países revisen sus contribuciones nacionales.
Uno de los puntos de consenso más relevantes de la COP22 en Marrakech fue que la Cumbre Climática de 2018 sería un momento clave para la implementación del Acuerdo de París. Por un lado, el mencionado Acuerdo contiene un llamado “Mecanismo de Ambición”, es decir, un proceso mediante el cual los países deberán revisar sus contribuciones nacionales de manera periódica, a fin de que sean cada vez más ambiciosos y de mayor impacto. En 2018, se llevará a cabo un “diálogo facilitador” -la primera etapa del Mecanismo de Ambición- en el cual se discutirán los avances individuales hacia la meta global de los 2°C. Las conclusiones de lo ahí discutido servirán para que en 2020 cada país entregue contribuciones nacionales nuevas o actualizadas.
Por otro lado, los negociadores en Marrakech convinieron que 2018 será la fecha límite para la elaboración del manual de operaciones del Acuerdo de París. Este documento determinará reglas equitativas para transparentar los inventarios de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y las acciones de mitigación y los mecanismos que permitirán asegurar el cumplimiento de todos los Estados Parte del tratado.[1]
Es altamente probable que la administración que tomará el poder en Estados Unidos a partir de 2017 renuncie a la responsabilidad que asumió el Presidente Obama de tomar el desarrollo sustentable como una prioridad global. En consecuencia, esto abre un espacio para que otro país se convierta en la voz cantante que dirija los esfuerzos para construir un futuro de bajas emisiones de GEI. Canadá es sin duda un candidato fuerte para desempeñar dicho papel.
Canadá, gracias a la administración de Justin Trudeau, sería un candidato ideal para apuntalar la lucha contra el cambio climático y construir instituciones internacionales fuertes que frenen el calentamiento global. Con una imagen internacional positiva y una ambiciosa política nacional de cambio climático, el actual gobierno canadiense puede asumir un papel decisivo en la implementación exitosa del Acuerdo de París.

Desde que Trudeau tomó el cargo de Primer Ministro, Canadá ha vuelto a ser un jugador propositivo con un notable compromiso para atender los retos globales más apremiantes. Como miembro de la Organización de Naciones Unidas, ha anunciado que buscará ocupar un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad y en agosto anunció un incremento en sus contribuciones. Canadá también pertenece al G8 y el G20, los dos foros más importantes de gobernanza global, y es uno de los países encargados de preservar el equilibrio ambiental en el Océano Ártico.[2]
Los planes de reducción de emisiones de GEI de Canadá le darán la experiencia adecuada para fortalecer la cooperación y el diálogo frente al cambio climático sobre el plano internacional. El pilar fundamental de la política climática canadiense es un esquema federal de precios al carbono, con el 2018 como fecha límite para su implementación. Asimismo, el gobierno federal establecerá regulaciones para limitar la emisión de gas metano en la extracción de petróleo y gas, además de ampliar el apoyo a la eficiencia energética y a las tecnologías limpias.
Los esfuerzos de Canadá representarán una contribución significativa: aunque este país contribuye con sólo el 2% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, tiene una de las tasas más altas de emisiones per cápita. El gobierno federal desempeñará un papel preponderante para el cumplimiento de las metas climáticas canadienses. Después de todo, los avances climáticos de Canadá dependen de que la administración de Trudeau pueda trabajar con los gobiernos provinciales. Al día de hoy, 8 de las 10 provincias han llegado a un acuerdo con el gobierno federal para diseñar esquemas de precios al carbono.[3]

No se debe descuidar la revisión de ciertos proyectos de infraestructura que son potencialmente poco sustentables: el ejemplo más claro de esto es el Ducto Keystone XL, una obra de TransCanada por medio de la cual se transportará petróleo de arenas bituminosas desde Alberta hasta Nebraska.[4]
En términos de acción climática, una de las grandes oportunidades que tiene Canadá para apuntalar su política de reducción de emisiones radica en actualizar su contribución nacional en seguimiento al Acuerdo de París. La meta de reducción hacia 2030 que actualmente mantiene la administración de Trudeau es la misma que fue establecida bajo el gobierno de Stephen Harper.[5] De acuerdo con el World Resources Institute, la meta de Canadá le llevaría a una reducción anual de 1.5% anual, un nivel bajo comparado con las tasas de reducción que alcanzarían los planes de Estados Unidos o la Unión Europea (2.8%).[6]
Para Canadá, 2018 podría consolidar su posición en el escenario global encabezando uno de los más grandes proyectos de la comunidad internacional, lo cual sin duda está dentro de su interés nacional. Para el gobierno de Justin Trudeau, 2018 representa la posibilidad de tener un liderazgo mundial en una postura que goza de un gran apoyo por parte de la opinión pública de sus ciudadanos.[7] Para el mundo, una mayor presencia canadiense en la diplomacia climática representa la posibilidad de tener un crecimiento global de mejor calidad y más duradero.
[1] Crafting the Paris Agreement’s Rule Book – Tasks at COP22 , World Resources Institute, noviembre de 2016, http://www.wri.org/blog/2016/11/insider-crafting-paris-agreements-rule-book-tasks-cop-22
[2] Canadá es miembro del Consejo Ártico y de la Organización Marítima Internacional, dos instituciones que tienen la facultad de establecer las reglas para el uso de combustibles y perforación fósil en el Ártico. Ver https://www.tc.gc.ca/eng/marinesafety/tp-tp14916-menu-182.htm
[3] Canada sets its first national carbon price at C$10 a tonne, The Guardian, 10 de diciembre de 2016, https://www.theguardian.com/world/2016/dec/10/canada-sets-first-national-carbon-price-of-c10-a-tonne
[4] Para conocer más acerca de los efectos ambientales de Keystone XL consultar Keystone XL Pipeline, Center for Climate and Energy Solutions, http://www.c2es.org/energy/source/oil/keystone#Concerns y Final Supplemental Environmental Impact Statement for the Keystone XL Project, United States Department of State, https://keystonepipeline-xl.state.gov/documents/organization/221135.pdf
[5] En mayo de 2015, el gobierno de Harper se comprometió a reducir las emisiones de GEI en 30% por debajo de los niveles de 2005 hacia 2030.
[6]  http://www.wri.org/blog/2015/05/canadas-proposed-climate-commitment-lags-behind-its-peers
[7] Americans, Canadians differ in concern about climate change, Pew Research Center, marzo de 2016, http://www.pewresearch.org/fact-tank/2016/03/09/americans-canadians-differ-in-concern-about-climate-change/; Estimated % of adults who think earth is getting warmer / Pourcentage estimé de la population adulte qui perçoit un réchauffement, Climate Change Communication Yale Climate Opinion Map, http://environment.yale.edu/ycom/canada/2016/

Deja un comentario