DE LA CIUDAD LUZ A LA CIUDAD ROJA: EL CAMINO HACIA LA CUMBRE DE MARRAKECH

En diciembre de 2015, el mundo se reunió durante la COP21 en París y logró pactar un nuevo acuerdo global en el que los 195 países firmantes se comprometían a acelerar la transición a una economía mundial baja en carbono. El Acuerdo de París estableció metas ambiciosas para mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC y alcanzar emisiones netas nulas[1] durante la segunda mitad de este siglo. Sin duda, este logro requirió del valor y del compromiso de los líderes mundiales que participaron en aquella cumbre, pero fue tan sólo el principio.
Tras la COP21, el mundo entró en júbilo. El gran impulso político a nivel global permitió que el proceso de ratificación del Acuerdo en el seno de las Naciones Unidas fuera uno de los más rápidos en su tipo a lo largo de la historia de dicho organismo. Finalmente, el 4 de noviembre de este año, el Acuerdo entró formalmente en vigor; es decir, su contenido se hizo obligatorio bajo el derecho internacional para todos los países que lo ratificaron. A la fecha, más de 100 países que representan más del 75% de las emisiones han entrado formalmente.
Sin embargo, algunos sucesos recientes empañaron el optimismo climático que generó el Acuerdo de París. Particularmente, el resultado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos podría implicar un retroceso en la política ambiental de un país cuyo liderazgo había sido vital para el Acuerdo de Paris. Bajo el mandato del Presidente Obama, Estados Unidos asumió su responsabilidad global en temas de cambio climático y emprendió acciones de gran calado tanto a nivel interno como en el escenario internacional.[2] El Plan de Generación Limpia –ahora en peligro de ser cancelado- tenía el objetivo de contribuir a la reducción de emisiones globales y poner a Estados Unidos en el camino hacia una economía baja en carbono.
En ese contexto de claroscuros comenzó, casi un año después de París, la Cumbre Climática de Marrakech, también llamada COP22, la cual reunió durante 12 días a representantes gubernamentales, organizaciones civiles y empresarios de todo el mundo. El reto de Marrakech era, sin duda, menos ostentoso, pero no menos importante: había que enviar una señal clara de que el compromiso global no había sido interrumpido. Adicionalmente, era necesario sentarse a trabajar para construir el complicado entramado internacional que asegurará el cumplimiento de las responsabilidades asignadas bajo el Acuerdo de París.

En este sentido, la COP22 sí fue capaz de generar señales contundentes de apoyo político al Acuerdo de París:
11 países ratificaron el acuerdo durante la Cumbre, incluidos el Reino Unido, Japón e Italia;[3]48 países en desarrollo, que se encuentran entre los más vulnerables al cambio climático, se comprometieron a lograr niveles de generación de energía sostenidos por fuentes renovables al 100%;Alemania, Canadá, Estados Unidos y México publicaron estrategias de crecimiento bajo en carbono hacia 2050 -como lo establece el Acuerdo de París-, además de que otros 13 países, 15 ciudades, 17 estados y regiones y 196 compañías, se han prometido iniciar las propias; y195 países firmaron la Proclamación de Acción de Marrakech, en la cual se manifiesta el apoyo global al Acuerdo de París y la convicción de que los cambios en la economía real hacia un crecimiento bajo en carbono son ya “irreversibles”.[4]
Quizá una de las grandes lecciones de la COP22 de Marrakech tiene que ver con los alcances de las Cumbres Climáticas. Es bastante alentador constatar que, más que convenciones diplomáticas donde imperan las negociaciones sobre temas técnicos, se han convertido en verdaderas reuniones donde es posible congregar a actores gubernamentales, empresariales y de la sociedad civil. Precisamente, esta confluencia de fuerzas tan diversas permite dar respuestas más contundentes ante un contexto internacional cambiante.
A lo largo de una serie de blogs, comentaremos algunos de los principales logros de Marrakech y los retos que la acción contra el cambio climático enfrentará en los próximos años.
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[1] Es decir, que el volumen de gases de efecto invernadero emitido sea igual al volumen mitigado.
[2] Para consultar un resumen con las principales acciones de la administración de Obama en la lucha contra el cambio climático, ver:
https://www.whitehouse.gov/president-obama-climate-action-plan#section-lead-abroad
[3] Australia, Botsuana, Burkina Faso, Yibuti, Finlandia, Gambia, Italia, Japón, Pakistán, Malasia y Reino Unido.
[4] Proclamación de Acción de Marrakech disponible en:
http://cop22.ma/sites/default/files/Aide-memoire%20-%20HOD%20Informals.pdf#actualites/el-embajador-aziz-mekouar-entrega-proclamacion-de-accion-de-marrakech-para-nuestro-clima-y-desarrollo-sostenible

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