Los jóvenes como aliados clave en la transición hacia una economía baja en carbono

Usualmente, contar con un gran número de jóvenes representa una ventaja económica para un país: son elementos que se integran a la fuerza laboral, ayudan a aumentar la productividad y contribuyen con recursos que sostienen los mecanismos de seguridad social de los gobiernos. Y no sólo eso, los jóvenes también representan un gran potencial para enfrentar los retos más importantes de la actualidad. Las nuevas generaciones de emprendedores y ciudadanos van a ser las encargadas encontrar nuevas formas de ordenamiento y planeación de nuestras ciudades, maneras más eficientes de generar energía limpia, mecanismos innovadores para financiar proyectos sustentables y estrategias efectivas para consolidar la cooperación internacional frente al cambio climático.
El 12 de agosto de este año, la ONU conmemoró el Día Internacional de la Juventud bajo el lema “El camino hacia 2030: erradicar la pobreza y lograr el consumo y la producción sustentables”. El desarrollo sustentable e incluyente es, a todas luces, un tema prioritario para los jóvenes, no sólo porque somos los principales beneficiarios de las políticas públicas que aceleran la transición hacia un futuro bajo en emisiones, sino porque somos también una parte importante de la solución.
Este Día Internacional de la Juventud es un llamado a los gobiernos comprometidos con un mejor futuro a que reconozcan su obligación de actuar de manera oportuna y efectiva para asegurar un porvenir más próspero para sus ciudadanos más jóvenes. Esto implica buscar los mejores instrumentos para diseñar, implementar y dar seguimiento a políticas públicas de aprovechamiento de los recursos naturales, dar apoyo a las fuentes de energía limpia y fortalecer la inversión en infraestructura sustentable. En otras palabras, se trata de tomar decisiones que beneficien a los ciudadanos del presente mientras buscamos un mayor bienestar para las generaciones que vienen.
Las nuevas generaciones tenemos un interés particular en acabar con el calentamiento global porque ya nos encontramos entre los grupos más vulnerables ante sus efectos hoy en día. De hecho, de acuerdo con las Naciones Unidas, en los 48 países menos desarrollados –los más vulnerables ante el cambio climático-, la mayoría de la población está compuesta por niños y adolescentes (de 10 a 24 años).[1] Asimismo, hay evidencia de que los jóvenes en países en vías de desarrollo son particularmente vulnerables al cambio climático debido a la caída en sus ingresos y a la disminución de oportunidades para satisfacer sus necesidades básicas.[2]
Nosotros los jóvenes desempeñamos un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático: como innovadores, creando nuevas soluciones bajas en emisiones, y como ciudadanos responsables, recompensando las buenas decisiones de política pública en torno al desarrollo sustentable. Los emprendedores jóvenes ya están aportando soluciones innovadoras que modifican los patrones de consumo y producción hacia caminos más sustentables. Plataformas de interacción digital como Facebook y Whatsapp, en Europa y América, o WeChat en China, ayudan a reducir la huella de carbono de muchas empresas al facilitar el trabajo colaborativo a distancia y reducir el desplazamiento de los empleados. Hace poco, un grupo de estudiantes mexicanos logró sintetizar plástico biodegradable a partir de cáscaras de plátano.
Las futuras generaciones de votantes representan también una oportunidad de acelerar la puesta en marcha de mayores restricciones a los combustibles fósiles y más apoyo a la energía limpia. Por ejemplo, según los resultados de la Encuesta de Actitudes Globales 2015 del Pew Research Center,  en Estados Unidos y la India -que ocupan el segundo y el tercer lugar entre los países con un mayor volumen de emisiones de gases de efecto invernadero- son los jóvenes quienes apoyan acciones más contundentes para limitar dichas emisiones.[3]

Sin duda, cada vez hay más iniciativas para tomar en cuenta las opiniones de los jóvenes en los procesos de toma de decisiones de política pública. En 2012, la presidencia mexicana del G20 decidió apoyar la creación de un foro paralelo a la Cumbre de Líderes, el cual congregara a las voces jóvenes de los 20 países miembro para alimentar las discusiones del Grupo. A nivel nacional, también en 2012, se realizó la Encuesta Nacional de Valores en Juventud, que buscaba sondear las actitudes y percepciones de la población joven en México. Necesitamos un respaldo constante y de largo aliento para mecanismos como éstos, que convoquen a voces jóvenes independientes y comprometidas, a fin de tomar en cuenta su perspectiva para atender los problemas más urgentes de las agendas nacional e internacional.
[1] 10 things you didn’t know about the world’s population, Office of the Secretary General’s Envoy on Youth, http://www.un.org/youthenvoy/2015/04/10-things-didnt-know-worlds-population/
[2] Paola Perez Nieto et al., Youth Vulnerabilities and Adaptation, Exploring the Impact of Macro-Level Shocks on Youth: 3F Crisis and Climate Change in Ghana, Mozambique and Vietnam, Overseas Development Institute, mayo 2011, disponible en https://www.odi.org/sites/odi.org.uk/files/odi-assets/publications-opinion-files/7175.pdf
[3] Public Support for Action on Climate Change, Pew Research Center, http://www.pewglobal.org/2015/11/05/2-public-support-for-action-on-climate-change/

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