El costo de las promesas de campaña: pensión universal a adultos mayores y discapacitados

 

Tomislav Lendo / Jairo Jiménez

 

Una vez reconocido tanto por sus adversarios como por la autoridad electoral como vencedor en los comicios presidenciales, el mensaje de Andrés Manuel López Obrador al pueblo de México generó gran expectativa. La mayor parte de los analistas percibió una notable diferencia entre el discurso pronunciado en el Hilton y el que dio en el Zócalo de la Ciudad de México.

Entre las múltiples diferencias que se pueden encontrar entre ambos mensajes destaca la que tiene que ver con la disciplina fiscal o, dicho de otra manera, el cuidado de los recursos que proviene de los impuestos que pagamos los mexicanos. Mientras que en el primero de sus discursos, el Presidente virtualmente electo enfatizó que “el nuevo gobierno mantendrá disciplina financiera y fiscal” y complementó diciendo que “no habrá necesidad de aumentar impuestos en términos reales ni endeudar al país”, en el segundo aseguró al auditorio que sus promesas de campaña habrían de empezar a cumplirse desde el primer día de su gobierno. “Desde el primer día, les digo, va a aumentar la pensión a los adultos mayores al doble a los que viven en los estados de la república. Y se va a garantizar que esa pensión sea universal, y que la reciban también los pensionados y pensionadas del ISSSTE y del Seguro Social. Desde el primer día de gobierno todos los discapacitados pobres, van a tener una pensión igual que la de los adultos mayores. Y desde los primeros días del próximo gobierno democrático, se va a garantizar a todos los jóvenes de México el derecho al estudio y el derecho al trabajo.

Más allá de lo deseable que puedan ser esos propósitos, es un hecho que representarán un costo adicional al erario público que debe estimarse en su verdadera dimensión, ya que de algún lugar tendrán que salir los recursos para sufragar esos gastos. Lo que los mexicanos debemos estar preparados para pagar, a fin de cumplir sólo las dos promesas relacionadas con las pensiones a adultos mayores y a personas con alguna discapacidad es más o menos lo siguiente:

 

Duplicar la pensión para adultos mayores y hacerla universal.

Actualmente la pensión es de $580 pesos mensuales y no es universal. Lo que propone López Obrador es que su monto se eleve a $1,160 por persona y que se entregue a todos los adultos mayores, incluyendo quienes ya reciben otra pensión como las del IMSS o del ISSSTE. Esto implica multiplicar los $1,160 mensuales por los 8.7 millones de adultos mayores que hay en todo el país, lo cual significa erogar diez mil 114 millones de pesos cada mes, lo que suma 121 mil 365 millones al año.

 

Pensión para discapacitados del mismo monto que la de los adultos mayores.

El INEGI estima que hay una prevalencia de discapacidad del 6% en la población de México. Si consideramos que la proyección de CONAPO para el 2019 es de casi 126 millones de mexicanos, estaríamos hablando de una población beneficiada de aproximadamente 7.6 millones de personas. Aplicando la misma operación que con los adultos mayores, estamos hablando de un costo anual al erario de 105 mil 176 millones de pesos.

Así, cumplir solamente estas dos promesas tendría un costo inicial de más de 226 mil millones de pesos. Este ejercicio no considera aún los costos de operación de dichos programas, que incluiría la elaboración y mantenimiento de padrones de beneficiarios, los gastos de entrega de los recursos, la nomina del personal que en todo el país debería hacerse cargo de su ejecución, viáticos y muchos gastos más asociados a la operación de cualquier programa social.

 

¿Cuánto son 226 mil millones de pesos? De entrada, son seis veces el presupuesto actual del programa; o, dicho de otra forma, dos veces el presupuesto actual de la Secretaría de Desarrollo Social. Para darnos una idea, tan sólo estas dos promesas representan cerca del 5% del Presupuesto de Egresos de la Federación, es decir la vigésima parte del gasto total de gobierno, o más de seis veces la asignación actual de ese programa. Y como el dinero no puede venir de la nada, para alcanzar esta promesa sería necesario a) recortar el dinero del que disponen otras áreas del presupuesto, b) incrementar los impuestos o c) endeudarse.

 

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