Sobre el restablecimiento de la Secretaría de Seguridad Pública. Análisis y Prospectiva

 

Gerardo Bonilla / Arturo Peláez

 

Durante su campaña electoral, Andrés Manuel López Obrador propuso “restablecer la Secretaría de Seguridad Pública”. Esto implica retirar a la Secretaría de Gobernación (SEGOB) las atribuciones en materia de seguridad pública que se le otorgaron en 2013.

El diagnóstico que sustenta la propuesta es que se politizó el tema de la seguridad y que no se logró alcanzar la “coordinación” con las autoridades estatales y municipales, ni entre las dependencias federales que integran el Gabinete de Seguridad.

Diversas evidencias muestran que la labor de la SEGOB como cabeza del sector seguridad no resultó funcional. Sólo por poner un ejemplo, el Programa Nacional de Prevención Social de la Violencia y el Delito (PNPSVD) recibió alrededor de 10 mil millones de pesos y terminó siendo abandonado por la actual administración. Los numerosos indicadores empleados para medir el nivel de violencia muestran un considerable incremento de la misma en todo el país (véase, por ejemplo, Panorama de los Delitos Graves en México, 4 de mayo de 2018).

En principio, la idea de recuperar la Secretaría de Seguridad Pública parece una idea sensata. Esta propuesta la compartían también los ex candidatos presidenciales Ricardo Anaya y Margarita Zavala. Sin embargo, poco sabemos sobre la nueva Secretaría propuesta por López Obrador. Hasta el momento han sido más notorios los nombramientos que los detalles sobre el diseño organizacional de la dependencia federal.

  • Se ha planteado sin ambigüedad que el Titular será Alfonso Durazo, pero no sabemos si la Subsecretaría de Prevención y Participación creada en la SEGOB será suprimida o se trasladará a la SSP. Durazo ha propuesto duplicar el presupuesto del PNPSVD, mismo que fue cancelado en 2017, tras ejercer en promedio 2,500 millones anuales, y reactivado en 2018 con apenas 300 millones. Sin embargo, hasta el momento no se ha aclarado si la operación del programa seguirá a cargo de la SEGOB o de la nueva SSP.
  • Sabemos que se pretende crear una Guardia Nacional con 214 mil soldados y 55 mil marinos, pero no sabemos si el mando recaerá en la SSP o quedará en las Fuerzas Armadas.
  • Sobre la Policía Federal no se ha planteado una propuesta clara. Entre las propuestas de López Obrador destaca la creación de una Policía Turística “adscrita a la Policía Federal”. Sin embargo, se desconoce el tamaño que tendría esta División y tampoco ha habido pronunciamiento sobre si la División de Gendarmería Nacional de la Policía Federal (creada en 2014) se conservaría, modificaría o desaparecería.

En suma, la propuesta va en el sentido correcto para despolitizar los asuntos de seguridad y darle un sentido más coherente a la organización de la administración pública federal. No obstante, habrá que estar pendiente de los detalles. La propuesta concreta de López Obrador se refiere a “restablecer”, lo cual nos podría hacer pensar que será un diseño muy similar al de la SSP durante la Administración Federal 2007-2012. Sin embargo, no hay información suficiente sobre la implementación de la Guardia Nacional en el marco de esta reestructuración del sector seguridad.

El restablecimiento de la Secretaría de Seguridad Pública es una propuesta fundamentalmente administrativa. En este sentido, el impacto gubernamental en el ámbito presupuestal se puede apreciar con mayor claridad. El presupuesto que requerirá esta dependencia debería de estar alrededor de los 40 mil millones de pesos. Como se puede apreciar en la siguiente gráfica, en 2012 el presupuesto asignado fue de esa magnitud.

 

Presupuesto del Ramo 36 “Seguridad Pública” (2007-2012)
Pesos corrientes

Fuente: Elaboración propia con datos del PEF de cada año.

 

Se esperaría que ese monto sea el piso, toda vez que se quiere crear una Policía Turística y no se sabe si la creación de la Guardia Nacional se cargaría al presupuesto de la SSP o el ramo administrativo correspondiente. No sabemos el estado de fuerza que tendrá la Policía Turística, pero si fuera alrededor de 5 mil elementos, como la Gendarmería Nacional, costaría alrededor de 4,500 millones de pesos anuales.

Un presupuesto de 50-60 mil millones de pesos no sería descabellado, toda vez que la asignación de recursos a la SSP venía al alza. El problema no es tanto el monto presupuestal sino el diseño organizacional que permitiría un mejor ejercicio de esos recursos.

Es pronto para hacer predicciones sobre el impacto de esta propuesta de reforma organizacional del sector seguridad en el ámbito operativo. Para ello sería indispensable conocer si la Guardia Nacional quedará bajo el mando de la SSP o de las Fuerzas Armadas y saber qué pasará con la Gendarmería Nacional. Ni López Obrador ni Durazo han dicho qué harán con la Policía Federal, más allá de agregarle la División Turística.

En días pasados, López Obrador anunció la incorporación a su equipo de seguridad pública de Manuel Mondragón y Kalb, así como de Leonel Godoy Luna. El primero fue Comisionado Nacional de Seguridad y se le atribuye la desatención de Plataforma México. El segundo, como gobernador de Michoacán, se opuso al operativo conjunto en su entidad. No se sabe que puesto podrían ocupar en la Secretaría de Seguridad Pública, pero si influyen en el diseño organizacional de la nueva dependencia se podría complicar la ruta hacia la despolitización de los asuntos de seguridad.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *