Nuevo reglamento de tránsito y cultura cívica en la Ciudad de México

Autor: Izamal Brena 

Twitter: @izamalou

Como una de las más de 8 millones de habitantes y usuaria de las calles y avenidas del Distrito Federal recibí con expectativa el Nuevo reglamento de tránsito.
Apoyo las medidas controladas que contribuyan a hacer de ésta, una ciudad más habitable, quiero tener una mejor calidad de vida, que el día a día sea lo más amable posible en esta ciudad donde circulan más de cinco y medio millones de vehículos diariamente.
La Ciudad de México, como muchas otras ciudades planeadas en el camino, construidas y reconstruidas, a las que se les agregan más y más pisos conforme aumenta el parque vehicular, sufre del mal del tráfico matutino, vespertino y nocturno en horas pico y desafortunadamente, ya casi a cualquier hora.
Quienes transitamos en esta ciudad no ignoramos la agresividad común  entre automovilistas, ciclistas e incluso, entre peatones.
Este sentimiento de estrés al enfrentarse al caos citadino de transportarse día a día fue medido en la Encuesta Anual sobre el malestar de traslado Global (IBM, 2011)[i]. Esta nos muestra los resultados de un levantamiento de datos sobre los sentimientos que genera el traslado diario en las principales ciudades del mundo, y elabora un índice de malestar por ciudad. Este estudio toma datos como tiempo de transporte, tiempo que una persona pasa retenida en el tránsito vehicular, el precio elevado de la gasolina, el estrés al manejar o cómo afecta el tránsito al desempeño laboral.
Según esta Encuesta, la Ciudad de México ocupa la primera posición en una lista de 20 ciudades donde, en  promedio toma a una persona llegar a su trabajo 1 hora y 20 minutos diarios.

Otro Índice, el TomTom (TomTom Traffic Index), que utiliza sus GPS instalados en automóviles de ciudades de todo el mundo, indica que la ciudad de México es la segunda más congestionada.

Sin duda es preciso tomar conciencia de que el tráfico, los accidentes automovilísticos, las muertes de ciclistas, peatones y automovilistas conllevan un alto grado de responsabilidad de todos nosotros, los ciudadanos.
Sería ingenuo decir que con el Nuevo reglamento se evitará que ocurran accidentes, en todo caso estas medidas de reducción de velocidad y de multas más fuertes a quienes usen el celular o no traigan cinturón de seguridad tienen una orientación preventiva.
Los ciudadanos se quejan de que estas nuevas multas contribuirán a la corrupción, a propiciar que haya más “mordidas”, como si quienes se prestan a estas prácticas no fueran los propios ciudadanos.
Sin duda la implementación de este tipo de reglamentos requiere de ajustes en la medida en la que se detectan fallas de los propios sistemas, o fallas de los representantes de la ley.
Sin embargo, una de las virtudes de este Nuevo reglamento de tránsito es que avanza hacia la protección del peatón y privilegia la movilidad de los ciclistas y usuarios de otros vehículos distintos al automóvil.
Básicamente el reglamento de tránsito estipula las reglas mínimas que todo conductor debe conocer, como son obedecer las señales, no invadir los carriles confinados a transporte público y bicicletas, ceder el paso en intersecciones, no superar los límites de velocidad, etc.
Cabe destacar que el control del límite de velocidad obedece entre otras cosas, a reducir los accidentes viales, según lo exponen no solo las autoridades de la Ciudad de México,  sino diversas organizaciones, basados en un estudio de la Organización Mundial de la Salud que indica que cada año, los accidentes de tránsito causan la muerte de aproximadamente 1,25 millones de personas en todo el mundo, y que de seguir así, de aquí a 2030 los accidentes de tránsito se convertirán en la séptima causa de muerte.
En una ciudad donde existe una reducida cultura cívica, vehicular, peatonal, un reglamento que proporcione normas básicas de civilidad es un buen inicio que sin duda puede beneficiarnos a todos. Más aún, si quienes habitamos esta ciudad comenzamos a respetar el reglamento, a ser cordiales con quienes transitan a nuestro lado y a evitar el contubernio con las autoridades corruptas, podremos ir creando una ciudad como la que todos queremos.

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