El Aumento a los Salarios Mínimos

 

Juan Manuel Corona

 

Una de las promesas de mayor envergadura laboral, social y económica del Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador es la de incrementar el salario mínimo, lo que se señala en su documento de propuestas de políticas públicas denominado “Proyecto de Nación 2018-2024”:

 

“La propuesta consiste en un impulso al salario mínimo mediante un incremento anual del 15.6% más inflación, para llegar al fin de sexenio a la cifra de 171 pesos diarios más la inflación que se haya generado en el periodo.”1

 

Con base en lo anterior, se hacen las siguientes consideraciones:

  • De entrada, hay un error elemental de cálculo, ya que si se considera que en el 2018 el salario mínimo es de 88 pesos por día y si se le aplica un incremento anual del 15.6%, al cierre del sexenio ascendería a 211 pesos, e implicaría un aumento acumulado del 139%.

 

  • Si se omite lo anterior, y se toma como objetivo el de alcanzar los 171 pesos en el 2024, al aumento anual debería de ser de 11.6%, con lo que en el sexenio acumularía un aumento de 94%.

 

  • Si el salario mínimo se va ajustando anualmente con la inflación, que según el pronóstico del Fondo Monetario Internacional será de 3% anual durante 2018-2019, entonces el salario debería de ascender a 204 pesos diarios, con lo que acumularían un aumento de 131% en el sexenio, mientras que la inflación acumulada en ese lapso sería del 19.4%, es decir, 6.7 veces menos que el aumento salarial.

Salario mínimo 2018 vs. 2024
(pesos diarios)

En primera instancia, se debe reconocer que de los rezagos más importantes de esta administración es el deterioro salarial y el estancamiento del poder adquisitivo de las personas: al primer trimestre el número de trabajadores que ganaban hasta tres salarios mínimos ascendió a un máximo histórico de 33 millones 654 mil personas. Sin embargo, las personas que ganan más de tres salarios se ubicaron en un mínimo histórico de 8 millones 980 mil. Es decir, aumentó el número de trabajadores con salarios bajos y se contrajo el segmento con mayores ingresos.

México: personal ocupado por salarios mínimos
(millones de personas)

En efecto, se requiere de una mejoría de los salarios, eso es un principio que no se discute. Sin embargo, ajustar el salario mínimo en la magnitud propuesta por el Presidente electo, traería efectos más negativos que positivos. De entrada, el aumento de los salarios debe ser de una magnitud similar al incremento de la productividad laboral, que a su vez está en función de la inversión y de la capacitación de la mano de obra. Si los salarios aumentan más que la productividad lo que sucede es que se incrementa la participación del costo de la mano de obra en el costo total de un producto, obligando a las empresas a aumentar sus precios para mantener su margen de ganancia, lo cual presiona al alza la inflación.

 

Ahora bien, si el incremento de los salarios es significativamente mayor al de la inflación, tarde o temprano se cerrará la brecha entre ambas métricas, ya que las empresas trasladarán el mayor costo laboral al precio final de sus productos, lo que repercutirá en mayor inflación eliminando los beneficios iniciales de un aumento en los salarios. Además, el aumento en los precios de los bienes y servicios podría implicar una menor demanda de estos, lo que se traduce en una caída de la producción, que traería aparejado una menor necesidad de mano de obra lo que impulsaría el desempleo.

 

Además, otro de los problemas es que existe un universo de empresas particularmente sensible a aumentos salariales de esas magnitudes: las micro (de 1 a 10 empleados) y pequeñas (de 11 a 50 empleados) empresas que representan más del 95% del total de las unidades económicas, y generan en conjunto el 60% del total de empleo del país.

 

Este segmento empresarial difícilmente soportaría un aumento considerable de los salarios debido a que operan con márgenes de utilidad muy estrechos y prácticamente no cuentan con capital de reserva que les permita “aguantar” el impacto inicial de un aumento salarial importante, por lo que o tendrían que recortar personal para seguir operando, o incrementar sus precios con el impacto que representarían en la inflación y en la pérdida de mercado, o bien cerrar al no poder con el aumento en los costos laborales, contribuyendo a un aumento del desempleo, con lo cual se diluiría el beneficio en la economía de un incremento salarial significativo.

 

La única manera en que las microempresas podrían hacer frente a un incremento importante de los salarios es a través de aumentar su productividad, es decir, que con la misma cantidad de horas-hombre se impulse una mayor producción. Sin embargo, este segmento empresarial enfrenta diversos problemas que le impiden ser más productivas:

 

  • Una manera de aumentar la productividad es a través de una mayor capacitación, pero sólo el 11.5% de las microempresas invierten en ello, mientras que el otro 88.5% no lo hace.

 

  • También operan sin acceso a tecnología, ya que únicamente el 11.3% utiliza computadoras en tanto que el otro 88.7% no lo usa.

 

  • Si quisieran invertir en tecnología y en capacitación, enfrentan otra restricción, ya que apenas el 10.6% tienen acceso a financiamiento y el 89.4% no lo tiene.

Limitaciones que enfrentan las Microempresas
para incrementar su productividad

Es innegable la necesidad de mejorar las percepciones de los trabajadores mexicanos, porque no sólo mejoraría su calidad de vida, sino que también fortalecería al mercado interno, creando un ecosistema económico benéfico que permitiría mitigar impactos externos, (como por ejemplo la incertidumbre en torno al TLCAN) y encaminaría a la economía a un crecimiento más sostenido y estable. Sin embargo, hacerlo por decreto y en las magnitudes consideradas no traería los beneficios esperados como se ha señalado anteriormente.

 

Esta tarea no se soluciona de manera instantánea a través de acuerdos inmediatos en los más altos niveles, se resuelve en el largo plazo a través de fomentar la inversión productiva y mejorar la educación y capacitación técnica de las personas, para que la mejoría salarial pueda ser sostenida y sin causar desequilibrios colaterales que eliminen o limiten los beneficios de un aumento salarial.

 

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(1)  “Proyecto de Nación 2018-2024”, pág. 227

 

 

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