Sobre el Mando Único: Análisis y Prospectiva

 

Gerardo Bonilla / Arturo Peláez

 

López Obrador suma una más a las diversas propuestas que se han presentado sobre Mando Único. Sin embargo, a menos hasta ahora, la suya no es clara y presenta contradicciones. La información disponible hasta el momento indica que no será un mando estatal, sino federal y que sería instrumentado por medio de la Guardia Nacional. Llama la atención que pretenda implementar esta propuesta de campaña sin realizar reforma constitucional alguna. Sobre todo, porque para lograr un mando único más acotado, el actual Titular del Ejecutivo Federal y el anterior sí enviaron iniciativas de reforma al Congreso de la Unión. Aunque ninguna fue aprobada, al menos había claridad sobre lo que se pretendía implementar. Tal como ha sido esbozada hasta el momento, parece inconstitucional la propuesta de mando único del gobierno que entrará en funciones el 1 de diciembre de 2018.

 

La propuesta de mando único de Andrés Manuel López Obrador difiere significativamente de las planteadas anteriormente por los Titulares del Ejecutivo Federal. La iniciativa de reforma constitucional presentada por el presidente Peña Nieto proponía la creación de un “Mando Policial Estatal Único”. El objetivo era poner a disposición del gobernador en turno a todas las policías municipales de su entidad. El ex presidente Calderón Hinojosa también envió al Congreso una iniciativa de reforma constitucional para establecer el “mando único policial estatal subsidiario”. La propuesta era más flexible, pretendía conservar las corporaciones municipales que hubieran alcanzado cierto grado de desarrollo institucional (controles de confianza, profesionalización, sueldos y prestaciones, etc.). Las policías que no cumplieran con estos requisitos mínimos serían sumadas al mando único. Además, se dejaba abierta la posibilidad de crear corporaciones municipales metropolitanas.

 

El mando único en la propuesta de López Obrador es más radical, consiste en asumir el mando de todas las fuerzas policiales, militares y de seguridad del país a través de la Guardia Nacional. El 4 de enero de 2018, durante la presentación de quien sería su Secretario de Seguridad Pública y del Consejo Asesor para Garantizar la Paz sostuvo lo siguiente:

 

“En primer lugar se va a llevar a la práctica lo que ya está en la Constitución acerca del mando único. De acuerdo al artículo 89 de la Constitución el Titular del Ejecutivo, el presidente de la república es al mismo tiempo el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas. Voy a asumir esa responsabilidad, no voy a delegar el asunto, la atención de este tema que tanto le importa al pueblo de México. Va a haber mando único […] No se va a delegar en ninguna instancia, en ninguna secretaría, insisto, voy a asumir la responsabilidad […] a integrar a todas las fuerzas policiacas y militares del país en una corporación. Se va a crear una Guardia Nacional para garantizar la seguridad pública […] No se requiere para ello de reforma constitucional, también está establecido en la Constitución. Vamos a integrar a policías, a marinos, a soldados y vamos a utilizar experiencia, equipos, instalaciones”.

 

Como se puede apreciar, no se trata de un mando único estatal para mejorar la coordinación policial con la Federación, más bien se trata de un mando único federal. Este esquema propuesto por López Obrador no está señalado en la Constitución. El Presidente de la República está facultado para disponer de la totalidad de las Fuerzas Armadas, pero esto contempla exclusivamente al Ejército, la Marina y las Fuerza Aérea, no a policías estatales o municipales. Para la implementación de un mando único como el que propone habría que realizar una reforma constitucional, ya que el artículo 21 de la Constitución establece que “La seguridad pública es una función a cargo de la Federación, las entidades federativas y los municipios…”.  

 

El mismo día que fue anunciado como posible Secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo manifestó en una entrevista que “la SSP sería cabeza de sector y, en ese sentido, recaería el mando en su titular”. De esta manera contradijo el anuncio de López Obrador sobre que el mando único no se delegaría “en ninguna instancia, en ninguna secretaría”. También agregó que a la Guardia Nacional serían incorporados elementos del Instituto Nacional de Migración y de Aduanas. La propuesta de mando único de López Obrador ha sido considerada por algunos estudiosos de la seguridad en México como una policía nacional. Esto ha sido negado categóricamente por el próximo Secretario de Seguridad Pública. Sin embargo, no se han aclarado los alcances y límites del mando único ni los pormenores sobre la integración de la Guardia Nacional.

 

La implementación de esta propuesta no parece tener ningún impacto presupuestal, ya que parece que se trabajará con los elementos disponibles en las Fuerzas Armadas y las corporaciones policiales federal, estatal y municipales, así como personal de instancias ministeriales, migratorias y aduanales. El mayor impacto que se prevé es sobre la Constitución y el pacto federal. Si la Guardia Nacional se crea únicamente con fuerzas federales no implicaría una violación a los preceptos constitucionales, pero sí implicaría disfrazar el esquema “militarista” que tanto cuestionó López Obrador. Si se pretende asumir el mando de elementos de las policías locales se requerirá una reforma constitucional de gran calado. Prácticamente 9 de cada 10 delitos que se cometen en el país son de fuero común y por tanto responsabilidad de las entidades federativas.

 

Retirar a los gobernadores el mando de las policías estatales evitará que alguna vez se hagan responsable de sus funciones en materia de seguridad pública. Por otra parte, es previsible que algunas autoridades locales presenten resistencia. Por lo demás, es preciso subrayar que en la propuesta de mando único de López Obrador no se ha dicho qué pasaría con los recursos del SUBSEMUN o FASP. ¿Se eliminarían o los ejercería directamente la Federación? La respuesta a esta interrogante determinará en gran medida la postura de gobernadores y presidentes municipales respecto al mando único.

 

En suma, aunque coincide con sus antecesores en la necesidad de establecer un mando único, para poder evaluar su viabilidad, es necesario disipar muchas dudas sobre cómo pondría en marcha López Obrador una política de esa naturaleza.

 

 

 

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