Sobre la Guardia Nacional: Análisis y Prospectiva

 

Gerardo Bonilla / Arturo Peláez

 

López Obrador reiteró durante toda la campaña electoral que su propuesta de seguridad se basaría en la creación de una Guardia Nacional. Como lo expresamos en el posteo anterior1, se trata del instrumento con el que piensa poner en marcha su peculiar versión de mando único. Paulatinamente, la propuesta ha ido cobrando forma; sin embargo, aún quedan muchas interrogantes sobre el fundamento jurídico de la propuesta y sobre algunos aspectos prácticos de la implementación.

 

¿Qué sabemos hasta el momento? Que la Guardia Nacional será una corporación de aproximadamente 300 mil elementos. El 4 de diciembre de 2017, López Obrador sostuvo que la Guardia Nacional estaría integrada por “[…]240 mil soldados, 50 mil marinos. Estamos hablando de una fuerza de 300 mil elementos, más las policías estatales, municipales, las vamos a integrar y de manera coordinada vamos a actuar. Y no se necesita una reforma constitucional porque ya está establecida”2. Efectivamente, la figura de la Guardia Nacional aparece en varios artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM). Sin embargo, no parece ser esa corporación que ha esbozado López Obrador. En el artículo 36 fracción II se establece que es una obligación de los ciudadanos “alistarse en la Guardia Nacional”. Mientras que el artículo 5º de la Ley del Servicio Militar determina que “El servicio de las armas se prestará, hasta los 45 años en la Guardia Nacional”. En ningún caso, la CPEUM ni la Ley del Servicio Militar se refieren a elementos en activo de las Fuerzas Armadas o corporaciones policiales. La Guardia Nacional, tal como está contemplada en la legislación vigente es un cuerpo de reserva militar para situaciones extraordinarias.

 

Es probable que no se necesite una reforma constitucional para crear la figura, toda vez que ya existe. Sin embargo, sí se requiere reglamentar su operación y aprobar su puesta en marcha. Nada de eso es facultad exclusiva del Titular del Ejecutivo Federal. De acuerdo con la fracción XV del artículo 73 de la CPEUM es facultad del Congreso “…dar reglamentos con objeto de organizar, armas y disciplinar la Guardia Nacional, reservándose los ciudadanos que la formen, el nombramiento respectivo de jefes y oficiales, y a las entidades federativas la facultad de instruirla conforme a la disciplina prescrita por dichos reglamentos”. En otras palabras, no se puede constituir por decreto presidencial ni el mando único es automático. Tampoco es posible que el Ejecutivo Federal pueda disponer de la Guardia Nacional sin autorización. La fracción IV del artículo 76 establece que es facultad exclusiva del Senado “Dar su consentimiento para que el Presidente de la República pueda disponer de la Guardia Nacional fuera de sus respectivas entidades federativas, fijando la fuerza necesaria”.

 

El futuro Secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, parece tener más claro el panorama sobre el potencial problema jurídico para la creación de la Guardia Nacional. En enero de 2018 sostuvo en una entrevista que el objetivo que se persigue con la creación de la Guardia Nacional es “…es optimizar los recursos de todas las dependencias que tienen que ver con el tema de seguridad…Cualquiera que sea su figura jurídica, mientras se logre la optimización de los recursos nosotros estaremos satisfechos. No tiene la intención de militarizar”3. Desde un punto de vista más pragmático, Durazo reconoce que no tienen certeza de si la Guardia Nacional puede ser lo que establece la constitución o cualquier otra “figura jurídica”. Toda vez que el objetivo es centralizar el mando, mejorar la coordinación y optimizar los recursos, la denominación de esta nueva corporación es lo de menos.

 

En suma, la Guardia Nacional propuesta por López Obrador no parece ajustarse a lo que establece la normatividad vigente. Se trata más bien de un mando único federal con elementos de las Fuerzas Armadas y de corporaciones policiales. Está muy lejos de ser una reserva militar para situaciones extraordinarias y más cerca de la propuesta original de una Gendarmería Nacional como la propuso en campaña Peña Nieto. Por supuesto, el actual proyecto es mucho más ambicioso, no pretende reunir en una corporación a 50 mil militares con formación policial sino a todas las fuerzas de seguridad de los tres niveles de gobierno. Ante esta situación, lo deseable sería que el próximo Titular del Ejecutivo Federal planteará con claridad su proyecto de Guardia Nacional y enviará una iniciativa de reforma constitucional al Legislativo. La legalidad de la nueva corporación y del mando único que se pretende son condiciones necesarias, aunque insuficientes para el éxito de la nueva estrategia de seguridad. No puede haber coordinación sin reglas claras.

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(1) El texto completo “Sobre el Mando Único: análisis y prospectiva” se puede consultar en: http://fdhs.org.mx/?p=5187

(2) El video se puede consultar en: https://www.facebook.com/lopezobrador.org.mx/videos/vb.122070839781/10157005516874782/?type=3&theater

(3) La entrevista completa se puede consultar en: http://www.adn40.mx/noticia/poder/nota/2018-07-09-09-44/hay-avances-en-la-creacion-de-la-guardia-nacional–alfredo-durazo/

 

 

 

 

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