¿Qué hacer con el tema migratorio? Las respuestas del presidente electo

 

Ricardo Smith Nieves

 

Desde el Programa Bracero hasta los subsecuentes acuerdos de trabajo temporal y la búsqueda de un acuerdo migratorio bilateral -la llamada “enchilada completa”- durante el gobierno de Fox, el flujo de mexicanos hacia Estados Unidos ha ocupado la agenda migratoria. Pero, en años recientes, la presencia de migrantes centroamericanos en México ha subido a la lista de prioridades.

 

El gobierno electo de Andrés Manuel López Obrador se enfrenta a un panorama muy complejo en términos de migración, particularmente, debido a la retórica nociva del presidente estadounidense Donald Trump. El desafío tiene una vertiente externa y una interna. No sólo será necesario diseñar una estrategia diplomática para manejar la relación con Estados Unidos, sino también formular e implementar planes de política pública a fin de brindar mejor protección a nuestros connacionales en dicho país y atender el creciente flujo de migrantes centroamericanos en México.

 

Las propuestas del presidente electo sobre migración obedecen a dos objetivos: la defensa de los mexicanos en el exterior y, por otro lado, la atención del creciente número de migrantes -en su mayoría centroamericanos- que llegan a nuestro país. En gran medida, ambos objetivos pasan por una combinación de políticas públicas a nivel interno y acciones de política exterior. En términos generales, con base en la información disponible al día de hoy, las propuestas del presidente electo en su mayoría implican dar continuidad a los programas y esquemas que ya existen. No hay un planteamiento sobre la situación actual que enfrenta nuestro país en temas migratorios y las acciones que se deberían poner en marcha para atender dicho diagnóstico.

 

Protección consular: los consulados como procuradurías o defensorías.

En el Proyecto de Nación 2018-2024, se anuncia explícitamente un compromiso por poner “la atención y defensa de los mexicanos en Estados Unidos” como una prioridad del próximo gobierno. Para ello, propone ciertas medidas relativas a la labor de los consulados mexicanos en Estados Unidos. La primera y más relevante es convertir a los consulados en “procuradurías de la defensa de los migrantes”. También se propone establecer “una estrategia de empoderamiento y defensa de los migrantes que tengan derecho a una estancia legal en los Estados Unidos” y “dar apoyo en litigios en tribunales norteamericanos”.

 

Sin duda, las labores de protección y la defensa de los derechos de los migrantes mexicanos fuera del país debe ser una prioridad para la política exterior: son acciones que redundan en un beneficio directo para la ciudadanía. Más aun, Estados Unidos concentra el mayor número de mexicanos en el exterior; con más de 36 millones de personas de origen mexicano1, es prioritario enfocar nuestros esfuerzos consulares en dicho país. Asimismo, también es cierto que las políticas implementadas por la administración de Donald Trump ponen en riesgo los derechos de mexicanos que antes estaban fuera del radar de las autoridades migratorias.

 

Con base en la información disponible hasta el momento, más que una propuesta de política pública, el presidente electo planea, en pocas palabras, mantener lo que ya existe. Los consulados mexicanos ya ofrecen servicios de orientación y asesoría para procesos civiles, migratorios y laborales. Asimismo, por medio del Programa de Asistencia Jurídica a Mexicanos a través de Asesorías Legales Externas en los Estados Unidos (PALE) los consulados mantienen contactos con una red de abogados, despachos privados, organizaciones no gubernamentales y fundaciones para brindar asistencia y asesoría legal a los connacionales que así lo requieran2.

 

Una mayor claridad sobre los objetivos de política consular de la nueva administración en Estados Unidos ayudará a focalizar de manera mucho más efectiva los recursos públicos, sobre todo a la luz de la política de “austeridad republicana”. Los consulados mexicanos, además del apoyo legal a nuestra comunidad migrante, se encargan de la emisión de documentos oficiales y el procesamiento de trámites indispensables: cada año se emiten 825 mil pasaportes y 900 mil matrículas consulares3. También realizan una labor política relevante que, precisamente, permite a los consulados tener un margen de acción más amplio para brindar apoyo a la comunidad mexicana en el exterior.

 

Plan de cooperación con Centroamérica (Alianza para el progreso).

Durante el segundo debate presidencial, el presidente electo López Obrador propuso una alianza para el progreso que incluiría a los tres socios del TLCAN, Canadá, Estados Unidos y México y a los países del Triángulo Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras). Así, los países norteamericanos proveerían de apoyo financiero y técnico para contribuir al desarrollo económico y social en Centroamérica. El objetivo final sería reducir la migración desde esos países hacia México y Estados Unidos.

 

De nuevo, es una buena propuesta; el único detalle es que ya existe. Y se llama “Alianza para la Prosperidad”, o (A4P). Es un mecanismo que involucra a México, Estados Unidos y los países del Triángulo Norte. La dinámica consiste en el envío de fondos de Estados Unidos a los países de Centroamérica, con una duración de 5 años; los fondos son condicionales a las aportaciones de los propios gobiernos del Triángulo Norte y al apoyo complementario del BID4. El programa fue anunciado en 2015 por el presidente Barack Obama, como respuesta a la crisis de niños migrantes no acompañados5. Durante tres años, EUA ha destinado en total más de 1.8 mil millones de dólares para el programa6, cuyo objetivo es reducir los incentivos para migrar a través de programas de mejora institucional e inversión en competitividad.

 

El gobierno electo debe definir si su propuesta será mantener la presencia de México en el marco de la actual Alianza para la Prosperidad, modificar nuestro papel en la misma o impulsar una alianza paralela a la existente. En todo caso, si México desea tener mayor influencia en la alianza, necesitaría contribuir con más recursos para el desarrollo en América Central.

 

Además, será necesario replantear la estrategia en vista de los resultados. A pesar de que la Alianza ha trabajado desde 2015, las cifras indican que el número de migrantes del Triángulo Norte que cruzan hacia EUA ha aumentado de 2015 a 20177. A pesar de lo que anunció López Obrador, no será suficiente promover el desarrollo económico y crear oportunidades para mejorar los niveles de vida. Reducir el flujo migratorio en nuestra frontera sur también requerirá apoyo en la reducción de la violencia y el fortalecimiento del Estado de Derecho.

 

Administrar y controlar nuestra frontera sur.

El Proyecto de Nación establece que uno de los objetivos del gobierno en materia migratoria es “reducir sensiblemente la porosidad y vulnerabilidad de la frontera sur”. Durante el segundo debate presidencial, el entonces candidato López Obrador rechazó que su gobierno hiciera “el trabajo sucio” de detener a migrantes centroamericanos que huyen hacia Estados Unidos. Alfonso Durazo, quien ha sido designado para ocupar la Secretaría de Seguridad Pública, declaró que crearía un cuerpo policial especializado en detener la entrada de inmigrantes indocumentados, armas y drogas en la frontera sur de México8.  Días después, se retractó de estas declaraciones y apuntó que sí hay “planes” para mejorar la seguridad fronteriza, pero estos no incluyen un componente policiaco9.

 

Frente a la incertidumbre sobre los planes para la frontera sur, es necesario hacer algunos apuntes. En primer lugar, se necesita definir qué pasará con el Plan Frontera Sur, el cual se encuentra en marcha desde 2014 y que coordina esfuerzos entre la Marina, el Ejército, autoridades migratorias y funcionarios de aduanas. Se trata de un programa con gran potencial de mejora, sobre todo en el trato a los migrantes, pero obedece a la necesidad de que el Estado mexicano tenga control sobre lo que sucede en su frontera sur.

 

Más aun, no ha habido hasta ahora ninguna propuesta clara sobre cómo reestructurar las autoridades migratorias para hacer frente al creciente número de migrantes centroamericanos que entran a nuestro país y, por supuesto, velar por sus derechos humanos. Aunque AMLO ha propuesto trasladar el Instituto Nacional de Migración (INM) a Tijuana, las circunstancias actuales requieren de mucho más que un simple cambio de sede. Las denuncias sobre los abusos de los funcionarios de dicha dependencia son frecuentes10.Reportes de organismos internacionales señalan que el INM y la Comisión Mexicana de Asistencia a los Refugiados (COMAR) se encuentran rebasados por solicitudes de asilo11.

 

La comunidad migrante mexicana en Estados Unidos ya no es la única prioridad de México en términos de migración. La realidad es que debemos hacer un diagnóstico adecuado sobre la presencia de migrantes centroamericanos en México y tomar medidas para asegurar nuestra frontera sur mientras garantizamos el respeto a los derechos humanos de mexicanos y migrantes. Para esto, el gobierno electo debe estudiar los programas existentes, los resultados que han arrojado y, con base en ello, formular propuestas detalladas de política pública. Sólo con planteamientos, objetivos y medidas claras podremos sentarnos a negociar exitosamente con Estados Unidos.

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(1) Este número incluye a los nacidos en México, los mexicanos de segunda generación y los mexicanos de tercera generación. Susan Gzesh y Jorge Schiavon, La protección consular mexicana ante la administración Trump: Recomendaciones de acción inmediata”, Documentos de Política Migratoria CIDE-MIG, 2018.

(2) La protección y asistencia consular de México hacia el Mundo: Programas vigentes y Desafíos hacia el Futuro, Nota informativa, Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques, 2017.

(3) Jorge Schiavon y Nuty Cárdenas, Revista Mexicana de Política Exterior, SRE, 2017, https://revistadigital.sre.gob.mx/images/stories/numeros/n101/schiavoncardenas.pdf

(4) Rex Tillerson, “White House building prosperity to ensure security in Central America”, Miami Herald,
https://www.miamiherald.com/opinion/op-ed/article156273314.html

(5) https://www.wola.org/analysis/obamas-billion-dollar-aid-request-to-central-america-how-has-it-changedc/

(6) https://fas.org/sgp/crs/row/R45089.pdf

(7) Pew Research Center, http://www.pewhispanic.org/2017/12/07/recent-trends-in-northern-triangle-immigration/

(8) Nacha Cattan, “Mexico’s Next President Plans His Own Border Police Force”, Bloomberg, 9 de Julio 2018 https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-07-09/security-on-mexican-borders-to-get-new-force-but-not-from-trump

(9) Nacha Cattan, “AMLO’s Top Cop Backtracks on New Border Police Force in Mexico”, https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-07-13/amlo-s-top-cop-no-longer-sees-new-border-police-force-in-mexico

(10) https://www.crisisgroup.org/es/latin-america-caribbean/mexico/66-mexicos-southern-border-security-violence-and-migration-trump-era

(11) https://www.crisisgroup.org/es/latin-america-caribbean/mexico/addressing-migration-bottleneck-southern-mexico

 

 

 

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