El vórtice polar: un vínculo entre el calentamiento global y el cambio climático

 

Una onda gélida sin precedentes se cierne sobre la región del Medio Oeste de los Estados Unidos. Las temperaturas en Dakota del Norte, Minnesota e Illinois han llegado a niveles por debajo de los 45ºC de sensación térmica. Esto quiere decir que las temperaturas en dichos estados han estado por debajo de los niveles registrados en la Antártida durante la misma época del año. La onda de frío ha afectado seriamente la vida de las personas en esa región de EU y la actividad económica: cientos de escuelas cerradas, más de 2,500 vuelos comerciales han sido cancelados a nivel nacional, además, el servicio postal ha sido suspendido. Se registran ocho muertes hasta el momento.

Esto se debe a un fenómeno conocido como el vórtice polar. El vórtice polar al flujo de vientos polares que forman un área de aire frío y de baja presión que rodea a los polos Norte y Sur de nuestro planeta.

El aire frío del vórtice es contenido gracias a una corriente de vientos que rotan a alta velocidad -250 km/h, la velocidad de los huracanes de categoría 5- alrededor del polo norte. Esta corriente de vientos crea una suerte de barrera que atrapa el frío del Ártico e impide que se expanda al resto del globo.

El diferencial entre las temperaturas de la zona del Ártico y el resto del mundo mantiene la velocidad de la barrera de vientos que contiene el frío del vórtice polar. Sin embargo, el calentamiento global, que eleva las temperaturas del Ártico, altera este contraste, debilitando la velocidad de la corriente de vientos polares.

A menor velocidad, la corriente o barrera fluctúa, dejando que el aire polar se desplace hacia el sur, tocando a Estados Unidos o Europa, y el aire cálido del sur se desplaza hacia el norte.

Conforme el calentamiento global se vuelve más agudo, se espera que las fluctuaciones en la corriente de vientos polares sean más frecuentes. El aumento de las temperaturas del planeta, aunque se refiere a un aumento promedio en el largo plazo, afecta de manera más pronunciada a la región del Ártico. El aumento anual de la temperatura del Ártico es el doble que en el resto del planeta y 2018 fue el segundo año más cálido que se tenga registro en dicha región. En consecuencia, hay estudios que pronostican mayores cambios en el vórtice polar y más olas de aire frío provenientes del polo norte.